Un episodio que parece ser extraído de la franquicia de terror “Destino Final“, sucedió en la localidad boliviana de El Alto. Allí un chofer de 41 años de edad falleció cuando de forma infortunada tras verter el aceite de su microbús, la chalina (bufanda) que llevaba puesta se enganchó en el motor encendido y lo ahorcó.
Ocurrió en la mañana de este jueves en una zona conocida como Villa Adela, por la plaza de la Cruz, de acuerdo a lo informado por el teniente Carlos Patzi, de la División Homicidios de la fuerza anticrimen.
Según el informe de la policía, el conductor estaba al mando de su microbús de color verde y descendió del vehículo para comprar aceite en un comercio de lubricantes.

El hombre abrió el capó y, de forma desprevenida intentó verter el aceite con el motor encendido.
Testigos que circulaban por la zona pensaron que estaba arreglando su vehículo, pero luego de un prolongado tiempo en que se mantenía en la misma posición, fueron a verificar y se toparon con el hombre sin vida.
La bufanda que llevaba puesta el chofer se había atascado en las aspas del motor encendido. La causa del deceso sería asfixia mecánica por estrangulamiento, indicó el teniente de la fuerza policial.
El oficial lamentó que, por un descuido de mantener el motor encendido, el conductor haya perdido la vida en un hecho fortuito.












