La reciente ola de despidos masivos en el ANSES, bajo la dirección de Osvaldo Giordano, provocó el cierre abrupto de al menos siete oficinas de ANSES en diferentes regiones del país, dejando a cientos de ciudadanos sin acceso a servicios esenciales y atención programada.
Las consecuencias de estas decisiones se sienten con fuerza en localidades como Sauzalito (Chaco), Nueva Galia (San Luis), La Paz (Mendoza), Saliquelló (Buenos Aires), Esquina (Corrientes), Ciudad Evita (Buenos Aires) y en sedes de la capital de la provincia de Tucumán. En estas áreas, los habitantes dependían directamente de estas oficinas para gestionar trámites y consultas relacionadas con jubilaciones, asignaciones familiares y otros beneficios.
En algunos casos, como en Ciudad Evita y Tucumán, la suspensión de la atención no solo responde a los despidos, sino también a medidas de fuerza adoptadas por los trabajadores, quienes denuncian la falta de condiciones adecuadas para continuar brindando una atención eficiente.
La gestión de Giordano desvinculó a más de 460 empleados, muchos de los cuales llevaban años desempeñando funciones en el organismo y formaban parte de la planta permanente por concurso. Aunque la administración argumenta que estos trabajadores fueron incorporados recientemente o no cumplían funciones, estas justificaciones fueron desmentidas por los afectados.
La decisión de Giordano generó malestar no solo entre los empleados afectados, sino también en la población que se ve directamente perjudicada por la interrupción de servicios vitales. La situación promete desencadenar debates y protestas en el ámbito político y social, según consignó diario Tiempo Argentino.












