La propuesta surgió desde bloques opositores en el Congreso y busca restablecer el acceso al crédito para sectores que quedaron fuera tras la eliminación de las líneas tradicionales de préstamos de ANSES, dispuesta mediante el decreto 421/2025.
Dentro de este nuevo esquema, la finalidad principal no se limita a facilitar financiamiento, sino que también apunta a generar una herramienta que permita reducir el sobreendeudamiento que afecta a millones de familias, especialmente aquellas que recurren a créditos informales o tarjetas con intereses elevados.
Un nuevo enfoque para el financiamiento social
De acuerdo con el proyecto presentado, el programa se financiaría con recursos del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad), uno de los pilares del sistema previsional argentino. La intención es destinar parte de esos fondos a otorgar préstamos con condiciones más favorables que las ofrecidas por el sistema financiero tradicional.
Según las proyecciones incluidas en la iniciativa, el universo de posibles beneficiarios podría superar los 10 millones de personas en todo el país, lo que da cuenta del alcance que tendría la medida en caso de aprobarse. Entre los sectores contemplados figuran jubilados y pensionados del SIPA, siempre que no superen seis haberes mínimos, además de titulares de la AUH y la Asignación por Embarazo.
Quiénes podrían acceder a los préstamos
El listado de potenciales beneficiarios también incluye a quienes perciben PNC, trabajadores de casas particulares registrados y monotributistas de las categorías A, B, C y D. La propuesta se orienta a grupos que presentan dificultades para acceder al crédito bancario formal.
Uno de los puntos más innovadores del proyecto es la modalidad de otorgamiento. A diferencia de sistemas anteriores, el dinero no se entregaría directamente al solicitante ni se acreditaría en su cuenta bancaria.
En su lugar, el mecanismo funcionaría a través de un sistema digital de desendeudamiento gestionado desde la plataforma Mi ANSES. Allí, el usuario deberá informar la entidad financiera con la que mantiene la deuda vigente.
Un sistema orientado al desendeudamiento
Una vez validados los datos, el organismo transferirá el monto directamente al banco o acreedor correspondiente, con el objetivo de cancelar total o parcialmente la deuda. De esta manera, el crédito estará destinado específicamente a disminuir el nivel de endeudamiento de los beneficiarios.
El proyecto fija un tope máximo de $1.500.000, el cual podría actualizarse automáticamente en función del Salario Mínimo, Vital y Móvil, con el objetivo de mantener el valor real del financiamiento frente a la inflación.
Respecto a las condiciones, se propone que la tasa de interés se calcule tomando como base la tasa TAMAR más 10 puntos porcentuales. Además, las cuotas no podrán superar el 30% del ingreso neto del solicitante, buscando asegurar la capacidad de pago.
Estado del proyecto y plazos posibles
A pesar de la expectativa generada, desde el ámbito legislativo aclararon que estos créditos todavía no están disponibles, ya que la iniciativa debe completar el proceso parlamentario correspondiente para convertirse en ley.
Los impulsores esperan que el debate avance en la Cámara de Diputados en los próximos meses. En caso de lograr aprobación en el Congreso, la implementación de los nuevos créditos ANSES podría concretarse recién en el segundo semestre de 2026.
La iniciativa se inscribe en un contexto de creciente demanda de herramientas financieras accesibles, donde amplios sectores de la población enfrentan dificultades para sostener sus economías domésticas frente al aumento del costo de vida.












