El recorte del gasto estatal en el comienzo de 2026 golpeó con especial intensidad a sectores sensibles, en particular a los jubilados que dependen de la ANSES y a beneficiarios de distintos planes sociales. Esta política de ajuste tuvo efectos directos sobre ingresos y prestaciones.
Según el portal El Destape, de acuerdo con cifras oficiales relevadas por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), las áreas de seguridad social y desarrollo social registraron disminuciones generalizadas en el primer trimestre de 2026 si se comparan con el mismo período de 2023, previo a la llegada de Javier Milei al poder.
En este contexto, la propia ANSES evidencia una contracción real cercana al 9%, lo que impacta en el rezago de los haberes mínimos, tanto con bono como sin él, afectando el poder de compra de los jubilados en los últimos años.
Cómo impacta el ajuste en ANSES y jubilaciones
Al analizar los programas vinculados a la seguridad social, se detectan caídas significativas en la mayoría de las prestaciones, con excepción de las Asignaciones Familiares (SUAF), que registran una mejora del 13% en términos reales. En el resto de los casos, las variaciones fueron negativas:
- Atención a Ex-Cajas Provinciales: -13%
- Pensiones de Ex-Combatientes y Presos Políticos: -24%
- Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): -41%
- Pensiones No Contributivas: -29%
- Jubilaciones: -8%
Otro factor que impacta en los adultos mayores es el ajuste en el PAMI, donde las transferencias y aportes destinados al sistema muestran una caída real del 30% frente a 2023, según el informe.
El recorte también se extiende a otras áreas clave del sistema social. La Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia presenta una baja del 77%, mientras que el INAES cae 84%. En programas específicos, la situación es aún más crítica: Economía Social registra ejecución nula (-100%), el Plan de Primera Infancia cae 94% y el Plan de Protección Social retrocede 99%.
A su vez, las políticas alimentarias también sufren reducciones en un escenario de pérdida del poder adquisitivo. Los fondos destinados a comedores y merenderos bajan 69%, mientras que la Prestación Alimentar presenta una caída del 41%, debilitando uno de los principales mecanismos de asistencia directa.
Caída del gasto en salud, educación y otras áreas clave
El informe también expone un deterioro en organismos y sectores estratégicos como salud, educación, ciencia, transporte y obra pública, con consecuencias amplias sobre programas estatales.
En el área de salud, la Superintendencia de Servicios de Salud cae 61%, mientras que hospitales nacionales muestran reducciones de entre 30% y 52%. También se registran bajas en el Instituto Malbrán (-35%) y la ANMAT (-33%), con algunos programas que llegan a recortes totales. En contrapartida, el INCUCAI muestra un crecimiento del 146,6%.
Dentro del sector científico, el Programa de Investigación e Innovación disminuye 83%, el CONICET cae 32% y la CONAE 59%. A esto se suman recortes en organismos como el Servicio Geológico Minero (-22%), la Fundación Miguel Lillo (-30%), la CONEAU (-30%) y el Servicio Meteorológico Nacional (-26%).
En educación, el panorama es similar: programas como Conectar Igualdad y el Fondo de Incentivo Docente registran caídas del 100%. Además, las becas estudiantiles bajan 82%, la formación docente 93% y la educación superior 31%, mientras que la inversión en infraestructura educativa se reduce 96%.
Las fuerzas de seguridad y defensa tampoco quedan al margen, con bajas del 36% en la Policía Federal, 32% en Gendarmería, 33% en Prefectura, 16% en el Ejército, 22% en la Armada y 18% en la Fuerza Aérea. En transporte y obra pública, el ajuste es aún más marcado, con ejecuciones que caen entre el 78% y el 100%.
En conjunto, este escenario refleja un fuerte impacto del ajuste fiscal sobre programas sociales y áreas estratégicas, en un contexto de caída del consumo, atraso en ingresos y creciente presión sobre los sectores más vulnerables.












