Desde el 11 de mayo de 2026, la ANSES aplicará una nueva actualización en los haberes previsionales que contempla, además, la continuidad del bono extraordinario de $70.000. La decisión, ratificada por el presidente Javier Milei, alcanza a jubilados y pensionados del SIPA, así como a titulares de PNC y de la PUAM.
El refuerzo económico continuará pagándose de manera completa a quienes cobran la jubilación mínima. En cambio, los beneficiarios del sistema previsional con ingresos superiores recibirán un monto proporcional hasta llegar a un total de $463.174,10, quedando fuera del adicional quienes superen ese límite establecido.
La prórroga de este beneficio fue oficializada mediante el Decreto 292/2026, firmado por el propio mandatario junto al vocero presidencial Manuel Adorni y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
Este complemento se suma al incremento del 3,38% por movilidad, calculado según el IPC de marzo difundido por el Indec. Sin embargo, el hecho de que el bono permanezca fijo en $70.000 desde marzo de 2024 reduce su efecto real sobre los ingresos frente al avance de la inflación.
Cuánto se cobra con aumento y bono en mayo
Con la actualización y el adicional incluidos, los montos finales quedan definidos de la siguiente manera:
- Jubilación mínima: $393.174,10 + $70.000 = $463.174,10
- PUAM: $314.539,27 + $70.000 = $384.539,27
- PNC por vejez o discapacidad: $275.221,87 + $70.000 = $345.221,87
- PNC para madres de siete hijos: $393.174,10 + $70.000 = $463.174,10
A pesar de la mejora nominal, el congelamiento del bono reduce el impacto en términos reales. Para quienes perciben este refuerzo, el incremento efectivo queda por debajo de la inflación, con subas estimadas en:
- 2,85% para jubilación mínima y PNC para madres de siete hijos
- 2,75% para titulares de PUAM
- 2,68% para PNC por discapacidad y vejez
En contraste, los jubilados y pensionados cuyos haberes superan los $463.174,10 —y que no reciben el bono— sí perciben el aumento completo del 3,38%. Este esquema mantiene una segmentación que prioriza los ingresos más bajos, aunque también refleja el efecto negativo de un bono congelado frente a la suba sostenida de precios.












