En un giro inesperado, el presidente Javier Milei, quien en la campaña electoral prometió “terminar con la casta” y aplicar la “motosierra” al gasto político, dejó atrás sus propuestas iniciales y sorprendió con anuncios que afectarán negativa y directamente a la población y al sector público. En su discurso inaugural de cuatro años de presidencia, aseguró que el ajuste recaerá sobre el Estado y no sobre el sector privado, pero las medidas anticipadas revelan impactos significativos en la población.
Durante la campaña, Milei prometió medidas drásticas, como la eliminación del peso y del Banco Central, pero en su discurso inaugural, anunció un fuerte ajuste. La contradicción entre sus palabras y acciones generó sorpresa entre la población.
Según adelantó el periodista Marcelo Bonelli en el diario Clarín, el nuevo presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo, aplicarán tarifazos en servicios públicos como gas, luz y agua de forma gradual y rápida entre enero y abril. Además, se cortará la obra pública, salvo la que cuente con financiamiento externo, lo que implicará la pérdida de empleo para cientos de miles de obreros.
Aunque Milei prometió un ajuste ordenado que impactará sobre el Estado, se anticipa una serie de recortes que afectarán a la población. La liberación de precios en servicios públicos, dólar oficial, Precios Justos de supermercados, combustibles y medicina privada generará un fuerte impacto económico significativo disparando la inflación a cifras desorbitantes.
En su discurso de asunción, Milei señaló que “no hay lugar para el dilema shock o gradualismo” y afirmó que, lamentablemente, “no hay plata” para financiamiento, justificando así la falta de gradualismo en las medidas. También, anticipó una devaluación del peso en el mercado oficial.
Además, planteó que el desafío de su gobierno es bajar la inflación en 18 a 24 meses, supuestamente, como consecuencia de la emisión monetaria del gobierno anterior por el 20% del PBI. “Los empresarios no van a invertir hasta ver el ajuste fiscal”, sostuvo. “Para hacer gradualismo es necesario financiamiento, pero lamentablemente tengo que decírselos: no hay plata”, alegó.
El presidente anticipó que los primeros meses serán difíciles, pero prometió que habrá “luz al final del camino” y aseguró que la reconstrucción de Argentina iniciará tras este “último mal trago”.
¿Se viene la represión?
En un tono más amenazante, Milei advirtió que quienes corten calles no recibirán asistencia del Estado y mencionó como opción la Venezuela de Chávez y Maduro como alternativa a su plan de reformas.
El presidente destacó que estas elecciones han marcado un “punto de quiebre en nuestra historia”.
Con información de El Diario AR












