Mientras continúan los pagos de ANSES, el foco comienza a trasladarse hacia abril. En el Gobierno ya avanzan con el próximo ajuste, que tendrá impacto directo en millones de jubilados y pensionados.
El dato técnico ya se encuentra establecido: la actualización se calcula en base a la inflación de febrero informada por el INDEC, que se ubicó en 2,9%. Ese porcentaje será el que determine el incremento de los haberes.
Sin embargo, el punto central surge ahora. Con ese ajuste, la jubilación mínima se ubicaría alrededor de los $380.319,31, aunque el valor definitivo aún espera su confirmación mediante el Boletín Oficial.
Al mismo tiempo, existe otra cuestión que genera expectativa entre los jubilados: el bono de $70.000. Este refuerzo resultó clave en los últimos meses, pero su continuidad para abril todavía no está garantizada.
Desde el equipo económico liderado por Luis Caputo indicaron que cualquier mejora estará sujeta a la disponibilidad de recursos del Estado. En otras palabras, no se prevén aumentos adicionales sin respaldo en los ingresos fiscales.
En caso de mantenerse el esquema actual, el bono continuará siendo completo para quienes perciben la mínima y se ajustará de forma progresiva para el resto, hasta desaparecer al alcanzar el tope mensual.
Por este motivo, el anuncio que prepara el Gobierno cobra especial relevancia. No solo definirá el aumento de abril, sino también si se mantiene el refuerzo que hoy resulta fundamental para sostener los ingresos más bajos.












